La luna se asoma y me subo al coche, la ciudad suspira al caer la noche, neón que dibuja promesas sin broche, mi pulso acelera, sin miedo ni reproche. Giro la llave, el mundo se encoge, tu risa es faro que alumbra la noche. Coro: Ven, dame la mano, que nada derroche, vamos a besarnos rodando en mi coche, que arda el silencio y se rompa la noche, hasta que el alba nos ponga su broche. Calles desiertas, bailamos de noche, las dudas se alejan, no hacen reproche, susurros de asfalto que piden derroche, tu nombre en mis manos, cerrando el broche. Coro: Ven, dame la mano, que nada derroche, vamos a besarnos rodando en mi coche, que arda el silencio y se rompa la noche, hasta que el alba nos ponga su broche. Puente: Si el pasado insiste con viejo reproche, déjalo en la esquina, que tome otro coche, que el futuro aguarda, prendiendo la noche, para que el destino nos selle su broche. Coro final: Ven, dame la mano, que nada derroche, vamos a besarnos rodando en mi coche, brindan las estrellas y brinda la noche, con nuestro latido cerrando el broche.
La ciudad respira al caer la noche, arranco despacio el corazón del coche, las luces de neón se cierran como un broche, y el mundo se hace chico desde anoche. Aunque el reloj me lance algún reproche, sigo la melodía que guarda mi coche. Que no termine esta noche, llévame lejos, mi coche, que el cielo nos ponga un broche de estrellas sin ningún reproche. Semáforos titilan: promesas, derroche; te pienso en el asiento vacío del coche; tu risa en el espejo se queda de broche, para no naufragar a mitad de la noche. Aunque el reloj me lance algún reproche, sigo la melodía que guarda mi coche. Que no termine esta noche, llévame lejos, mi coche, que el cielo nos ponga un broche de estrellas sin ningún reproche. Puente: Si el destino me mira con gesto de reproche, yo cambio de carril y aprieto el alma al coche; si el mapa se deshace en mitad de la noche, que nos guíe tu voz, que nos sirva de broche. Que no termine esta noche, llévame lejos, mi coche, que el alba nos ponga un broche y el sueño no pida reproche.
Estrofa 1 Salgo tarde, la ciudad es puro derroche. La luna pone brillo, su más hermoso broche. Tu mirada me encuentra al borde de la noche. Abro la puerta y dices: “ven, arranca el coche”. Pre-coro Que el reloj se calle, que el mundo no reproche, que el viento nos aprenda los secretos de la noche. Coro Súbete al coche, que la noche sabe nuestro nombre y pide derroche. Dame tu mano, suéltate el broche, que el latido cante sin ningún reproche. Estrofa 2 Faros dibujando huellas dentro de la noche, tu risa en cada curva encendiendo el broche. Las dudas van cayendo sin dejar reproche, el mundo se hace chico desde nuestro coche. Puente Y si amanece y se deshilacha la noche, que el recuerdo nos guarde con su mínimo broche. Si el destino aparece buscando algún reproche, que espere en la vereda: no cabe en este coche. Coro final Súbete al coche, que la noche guarda para siempre este pequeño derroche. Bésame ahora, que esta noche seguirá latiendo el viaje en este coche.