De GPT-1 al presente, parando en los momentos donde algo cambió de verdad. Haz ↓ scroll para avanzar.
En 2018 todo esto era un paper. OpenAI seguía siendo una fundación sin ánimo de lucro, ninguna empresa del mundo tenía presupuesto para la «IA generativa» y el propio GPT-1 quedó eclipsado a los pocos meses por BERT, de Google. Sin producto y sin API, la única forma de usar GPT-1 era descargarte los pesos y apañártelas. El problema no era que el modelo contestara mal, sino que no había nadie preguntando.