Faros en la noche (Verso 1) Salí sin equipaje, solo un mapa y un reloj, con la radio cantando una canción que ya perdió su voz. Dejé la puerta abierta, dejé el miedo en el buzón, y arranqué sin mirar el espejo del retrovisor. (Estribillo) Y ahí vamos tú y yo, kilómetro y derroche, dos faros amarillos partiendo la noche; te llevo de copiloto, te canto sin reproche, que el mundo se termina donde termina este coche, y empieza otra vez cuando amanece la noche. (Verso 2) Gasolina de a poquito, monedas en el asiento, un café de gasolinera que sabe a mil intentos. Me dijiste "gira aquí", te dije "no sé volver", y el camino nos guardó el secreto sin querer. (Estribillo) Y ahí vamos tú y yo, kilómetro y derroche, dos faros amarillos partiendo la noche; te llevo de copiloto, te canto sin reproche, que el mundo se termina donde termina este coche, y empieza otra vez cuando amanece la noche. (Puente) Anoche soñé que el motor no arrancaba, que el desierto era enorme y tu voz se apagaba. Pero abrí bien los ojos y seguías ahí, con los pies en el tablero, sonriéndome así. (Verso 3) No hay destino en el mapa, lo tiré por la ventana, lo que importa es que suene la tormenta en la ventana. Si algún día se detiene esta chatarra de hojalata, que nos pille bailando bajo un cielo de hojalata. (Estribillo final) Y ahí vamos tú y yo, kilómetro y derroche, dos faros amarillos partiendo la noche; le pusimos al viaje su último broche: que el mundo se termina donde termina este coche, y empieza otra vez cuando amanece la noche... y empieza otra vez cuando amanece la noche.
Luces largas (Verso 1) Cerré la puerta de casa sin dar ninguna explicación, metí dos camisas viejas y una vieja canción. Tú me esperabas en la esquina con el pelo hecho un derroche, y el mundo entero cabía en el asiento de mi coche. Arrancamos sin mapa, sin destino, sin reproche, solo el humo del asfalto y el perfume de la noche. (Estribillo) Vámonos, que la carretera no pregunta a dónde vamos, que las luces de la radio son los únicos testigos que tenemos. Yo te llevo, tú me guías, y si el mundo se nos rompe, lo arreglamos con un beso a medianoche, tú y yo, la autopista y este coche. (Verso 2) Paramos en gasolineras de café recalentado, me contaste de tu madre y de todo lo que has callado. Amaneció en un pueblo que no viene en los folletos, y el sol nos puso un broche dorado a los secretos. Dijiste "no me sueltes", yo apagué el reloj de bolche, y el día se hizo largo porque quisimos trasnoche. (Estribillo) Vámonos, que la carretera no pregunta a dónde vamos, que las luces de la radio son los únicos testigos que tenemos. Yo te llevo, tú me guías, y si el mundo se nos rompe, lo arreglamos con un beso a medianoche, tú y yo, la autopista y este coche. (Puente) Y si algún día se termina la gasolina y el amor, si el motor se queda mudo en la mitad del corredor, te prometo que caminaré contigo hasta que broche el último kilómetro que quede de esta noche. (Final — más suave) No hay hotel, no hay bandera, no hay ciudad que nos empoche. Solo tú, solo yo, la noche y este coche.
Luces de neón Verso 1 Se apagó la ciudad y encendí mi viejo coche, las farolas dibujan un pasillo hacia la noche. No llevo equipaje, solo un mapa sin destino, y una radio que insiste en cantarme lo divino. Dejé la puerta abierta, dejé el reloj sin cuerda, dejé todas las cosas que pesaban en la espera. Hay un silencio nuevo que me sabe a libertad, y el asfalto me promete lo que nadie me quiso dar. Estribillo Llévame, carretera, donde no llegue el reproche, donde el tiempo se gaste sin medida y sin derroche. Que se cierre el pasado con un último broche, y que quede solamente mi guitarra, mi coche y esta noche. Verso 2 Kilómetro cuarenta, ya no suena el teléfono, y la luna va delante como un faro sin dueño. Bajo un poco el cristal, entra el aire de septiembre, huele a lluvia lejana, huele a todo lo que empieza. Si alguien pregunta por mí, di que salí a buscarme, que me viste marcharme y no quisiste pararme. Que no fue por rencor, ni fue por cobardía: fue por ver amanecer sin pedirle permiso al día. Estribillo Llévame, carretera, donde no llegue el reproche, donde el tiempo se gaste sin medida y sin derroche. Que se cierre el pasado con un último broche, y que quede solamente mi guitarra, mi coche y esta noche. Puente No hay gasolina que alcance para huir de la memoria, pero hay curvas tan bonitas que se vuelven otra historia. Y aunque vuelva mañana con el alma trasnochada, esta noche fui inmenso y no me falta nada. Final Se despierta el asfalto, sale el sol despacito, y yo sigo cantando, con la voz hecha un hilito. Se apagará el motor, se apagará el derroche... pero siempre habrá un camino, una canción, un coche y una noche.