¿Puede una web surgir de una carpeta llena de cosas?
Esa fue la pregunta que lanzamos en el último Maquinito. Y durante un par de horas, intentamos responderla de la forma más directa posible: construyendo webs a partir de contexto.
La idea central del taller fue esta: trabajar con IA hoy en día ya no consiste tanto en dar instrucciones precisas como en preparar bien los materiales con los que va a trabajar.
Durante los últimos meses han aparecido herramientas que empujan hacia esa dirección: Claude Code, Codex, Antigravity… interfaces donde la base de trabajo no son las líneas de código, sino un conjunto de materiales, ejemplos y decisiones previas.
A esto lo llamamos ingeniería de contexto.
Nuestro experimento
Para aterrizar la idea hicimos un ejercicio en directo con Claude Code. Elegimos un punto de partida reconocible: la página de la wikipedia sobre Rosalía.
El proceso que seguimos fue este:
- Recopilamos contenido como contexto inicial.
- Generamos una primera versión de la web.
- Añadimos instrucciones de estilo: tipografía, colores, contraste…
- Volvimos a generar.
- Introdujimos animaciones (aquí le dimos carta blanca a la máquina).
- Generamos de nuevo.
Lo que cambiamos en cada paso fue el contexto, no el código. Y con cada cambio, la web evolucionaba. No porque “programáramos más”, sino porque definíamos mejor los resultados que esperábamos.
También introdujimos el concepto de skills: instrucciones reutilizables para afinar el trabajo. En concreto, usamos uno específico de diseño frontend que genera páginas más “estéticas”. Y para cerrar el círculo, mostramos cómo publicar la web directamente con here.now, utilizando un skill y sin pasos intermedios.
En su turno, los asistentes trajeron sus propios contextos y no se quedaron cortos: hubo quien construyó un Tinder para pájaros, otra montó una web de adopción de gatitos y alguien reconstruyó una web sobre elaboración de pan. Proyectos personales muy variados hechos en media hora.
¿Qué aprendimos?
De esta sesión sacamos tres aprendizajes:
- El contexto es el nuevo código. Cuanto mejor preparas los materiales, los ejemplos y las restricciones, mejor es el resultado.
- Iterar es barato. No hace falta acertar a la primera: podemos generar, observar, ajustar y repetir.
- El estilo también se diseña. El tono, las referencias visuales, el ritmo de una página… todo eso se puede definir y afinar igual que el resto.
Por supuesto, este Maquinito no iba de aprender a hacer webs sino de aprender a trabajar con la máquina de una manera diferente, donde tu habilidad principal no es programar sino saber contextualizar, afinar y guiar.
Ahora la barrera ya no es técnica sino de criterio.
Si estos temas despiertan tu curiosidad, te esperamos en el próximo Maquinito.